Land Art: artista elíptico

Ser artista es un acto de autoafirmación que muchos no están dispuestos a considerar, o tan siquiera se les ha pasado por la cabeza, a pesar de que han obrado como tales. Un acto reflejo, un acto comunicativo o un acto de afirmación vital pueden dar pie a obras artísticas en las que la autoría queda elíptica o sencillamente no asumida. Haciendo un repaso a estos tres actos creativos, veremos como el trabajo resultante no sólo es merecedor de elogio y admiración, sino que también es necesario que la comunidad artística lo tome en estima y consideración.

La afirmación vital es el mismo impulso creativo que mueve al artista sólo que de un modo subconsciente. La persona no tiene ni la ambición de ser artista o ser considerado como tal, ni se mueve en dichos círculos. La obra resultante de esa afirmación es el fruto, a veces, de muchos años dedicados a dar rienda suelta a la creatividad en la más absoluta discreción, sin darla a conocer a nadie, y menos al gran público.

En Cataluña, tenemos dos excelentes ejemplos de la afirmación vital com es el caso de Garrell en Argelaguer (Garrotxa) y de Climent en Músser (Cerdanya). Garrell, cuyo verdadero nombre era Josep Pijiula, tras quedarse sin trabajo ya siendo mayor, se dedicó a la construcción de todo un poblado ecléctico con materiales de la zona. Dicho poblado estuvo en varias ocasiones a punto de ser destruido a no ser por iniciativas populares surgidas en su defensa. El caso de Climent Olm es algo distinto, ya que provenía de una familia de pastores de alta montaña y, tras una estancia en la gran ciudad, volvió a unas tierras heredadas donde vivió como un monje durante décadas esculpiendo rocas en la ladera sur de los Pirineos. Desgraciadamente, Climent también tuvo que soportar el vandalismo y el asedio contra su obra y su persona.

 

De la acción comunicativa pueden salir obras inesperadas también. Obviamente, no es una constante ni una garantía de calidad, sin embargo, cuando nos encontramos con mensajes que trascienden más que un mero enunciado retórico, entonces son capaces de llamar la atención del observador. Este caso sería similar al de publicidad que es premiada por su originalidad y creatividad, pero con la diferencia de que el trabajo espontáneo resultante es de una persona que se encuentra en el campo con la intención de llamar la atención pero, en ningún momento, de hacer una obra de arte. Estos trabajos los podemos encontrar en la carretera, en granjas o en el campo en forma de carteles, señales o construcciones, con una actitud seria o cómica.

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Por último, hablaré de los actos reflejos que son los más habituales de encontrar y quizás los menos llamativos. A pesar de esto, en mi opinión, los actos reflejos son muy importantes ya que ponen de relieve la capacidad creativa latente de muchos humanos que, en un momento y lugares determinados, emerge de forma fascinante, simpática y verdadera. Y lo más interesante, es que estos actos pueden aparecer tanto en niños como en ancianos. Los ejemplos que muestro a continuación se observan excrementos de vaca intervenidos y un niño creando un nido con hojas de pino y piedras.

Tras un breve repaso a los tres actos creativos, surgen al menos dos reflexiones que merecen ser puestas sobre la mesa. En primer lugar, me pregunto si estos fenómenos no responden realmente a lo que sería un vanguardia creativa real pues está desvinculada de las corrientes o modas de los circuitos artísticos que con frecuencia están sumamente viciados. Y, en segundo lugar, estamos ante un trabajo artístico no consciente pero sí subconsciente. Pues hay algo que se expresa intencionadamente, ya que la obra resultante no es mera casualidad como una huella o pisada. Por lo tanto, creo firmemente que en estos actos de autor elíptico encontramos la esencia del arte humano, el origen de todo. Tal vez, como un arte rupestre contemporáneo que nos muestra el hilo conductor de la verdadera humanidad y no responde a ningún mercado ni a un programa estético tan elaborado que ha perdido la pulsión primigenia.

Si bien es cierto, ya hay críticos que han estudiado a Garrell, incluso fuera de nuestras fronteras, sin embargo, este fenómeno que en la ciudad está muy extendido y analizado (Urban Art) con numerosos álbumes publicados. Fuera de la metrópolis, en el campo, no existe incluso un concepto para designar esta actividad creativa más o menos espontánea e intencionada. Personalmente, voy a seguir documentando y estudiando el fenómeno, y, recomiendo a los que se encuentren con alguna de estas manifestaciones, las disfruten como si estuvieran ante el mismo origen de la expresión humana.

© 2019, texto y fotos: Jordi Glez

Vídeo recomendado:

Garrell – El Tarzan d’Argelaguer from Marc Barceló on Vimeo.

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